sábado, 26 de octubre de 2013

Pan de muerto

El pan de muerto, que es para los mexicanos un verdadero placer, tiene su origen en la época de la Conquista, inspirado por rituales prehispánicos, y hoy en día es uno de los componentes más importantes de las ofrendas dedicadas a los Fieles Difuntos.

Las poblaciones mexicanas especialmente del centro y sur del país han tenido un gusto particular por ese pan de fiesta, pan dedicado a los difuntos que regresan a reencontrarse con sus familias el 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, de acuerdo con la tradición de "Día de Muertos" que se ha heredado de generación a generación desde hace varios siglos.


El gusto por la elaboración de un pan especial para el caso se remonta a la época de los sacrificios humanos y a la llegada de los españoles a la entonces Nueva España (ahora México), en 1519. Cuentan que era un ritual en el México de antes de la conquista que una princesa fuera ofrecida a los dioses, su corazón aun latiendo se introducía en una olla con amaranto y después quien encabezaba el rito mordía el corazón en señal de agradecimiento a un dios.

Los españoles rechazaron ese tipo de sacrificios y elaboraban un pan de trigo en forma de corazón bañado en azúcar pintada de rojo, simulando la sangre de la doncella. Así surgió el pan de muerto. José Luis Curiel Monteagudo, en su libro "Azucarados Afanes, Dulces y Panes", comenta: "Comer muertos es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar. El fenómeno se asimila con respeto e ironía, se desafía a la muerte, se burlan de ella comiéndola".

Otros historiadores han revelado que el nacimiento de ese pan se basa en un rito que hacían los primeros pobladores de Mesoamérica a los muertos que enterraban con sus pertenencias. En el libro "De Nuestras Tradiciones" se narra la elaboración de un pan compuesto por semillas de amaranto molidas y tostadas, mezclado con la sangre de los sacrificios que se ofrecían en honor a Izcoxauhqui, Cuetzaltzin o Huehuetéotl.

También hacían un ídolo de Huitzilopochtli de "alegría", al que después encajaban un pico y, a manera de sacrificio, le sacaban el corazón en forma simbólica, pues el pan de amaranto era el corazón de ídolo. Luego se repartían entre el pueblo algunos pedazos del pan para compartir la divinidad.

Se cree que de allí surgió el pan de muerto, el cual se fue modificando de diversas maneras hasta llegar al actual. El pan de muerto tiene un significado, el círculo que se encuentra en la parte superior del mismo es el cráneo, las canillas son los huesos y el sabor a azahar es por el recuerdo a los ya fallecidos.

Fuente: http://vidayestilo.terra.com.mx/halloween-y-dia-de-muertos/historia-del-pan-de-muerto-una-leyenda-de-azucar-y-sangre,83292de67f2ba310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html



Ingredientes:

Para la masa madre:
350 gr. de harina de fuerza
5 gr. de sal
40 gr. de azúcar
5 gr. de levadura seca de panadero
80 ml. de agua
2 huevos batidos

Para el pan de muerto:
Toda la masa madre
120 gr. de azúcar
150 gr. de mantequilla ablandada
250 gr. de harina de fuerza
3 yemas de huevo
1 cucharada de agua
3 cucharadas de agua de azahar

Para el acabado:
1 huevo batido
Azúcar

Elaboración:

En la amasadora o panificadora poner los ingredientes de la masa madre por este orden: el agua, los huevos, el azúcar, la sal, la harina y la levadura. Amasar hasta que quede una masa elástica. En panificadora programa amasado. Al finalizar, sobre una superficie enharinada, dar a la masa forma de bola, colocarla en un recipiente previamente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble el volumen, o bien dejarlo en el refrigerador hasta el día siguiente.

Colocar en la amasadora o panificadora la masa madre y los restantes ingredientes del pan de muerto por este orden: la masa madre, la mantequilla ablandada, el azúcar, las yemas de huevo, el agua, el agua de azahar y la harina. Amasar hasta que quede una masa elástica. En panificadora programa amasado. Al finalizar, sobre una superficie enharinada, dar a la masa forma de bola, colocarla en un recipiente previamente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble el volumen, o bien dejarlo en el refrigerador hasta el día siguiente.

Sobre una superficie enharinada , separar 7 porciones de masa no muy grandes para formar la bola central que representa el cráneo y con las 6 restantes formar cilindros que aplastaremos un poco por el centro y extremos para formar las canillas que representan los huesos. Con el resto de la masa formar una bola y distribuir las canillas desde el centro hacia abajo. En el centro del pan colocar la bola, justo en la unión de las canillas, apretando un poco para que no se mueva. Dejar levar el pan una hora aproximadamente.

Batir el huevo y pintar todo el pan. Espolvorear con abundante azúcar. Hornear a 180 grados en modo ventilador durante unos 10 minutos o hasta que se dore, luego tapar con papel de plata para que no se tueste demasiado o se queme y seguir en esa temperatura unos 5 minutos más. Bajar la temperatura del horno a 160 grados y hornear unos 5 minutos, más o menos, o bien hasta que al pinchar, la aguja salga limpia. Apagar el horno y dejar reposar unos 5 minutos antes de sacarlo. Dejar enfriar y servir.
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